Definitivamente los oráculos, los dioses o quien sea, no
quisieron que viese a Dickey Betts. Ya
que la mala racha sigue y perdura tras un año lleno de baches, parece que
todavía no quiere darme un respiro. Tuve que revender mi entrada en su primera
visita hace unos años a causa de algún que otro impedimento y esta vez otra vez
ha pasado lo mismo.
No estaba de vacaciones, si no de hospitales durante 15 días
entrando y saliendo, llevando a mi madre que se me iba al reino de los más
felices. Viviendo en mis propias carnes la injusticia que se esta haciendo con
la sanidad. Y todo por culpa de ese malandrín llamado a ser el azote del pueblo Español, a golpe de recortes
y estúpidas leyes dignas de una dictadura caduca.
Esta año no habido ni Tom Petty, ni Azkena, ni John Hiatt, ni
Dickey Betts, ni festival de Jazz de Donostia, pero ya vendrá el otoño con
Blind Melon, y seguramente muchos mas bolos que harán que disfrute como siempre
de mi pasión.
Aunque con los tiempos
que se avecina, con esa manía de querer idiotizar al pueblo, subirán los
precios y para disfrutar de la cultura
lo tendremos aun más difícil.
Jon Lord nos ha dejado, y es otra grandísima perdida, otra
herida en nuestras almas. Cada vez el tiempo parece desfilar delante de
nuestros ojos a la velocidad de una
carrera de galgos, y por el camino se van quedando muchos de nuestros héroes y
cada vez que se va uno, envejecemos un poquito más. Es una lastima, pero es la
cruda y dura realidad.
Cada día es mas duro seguir siendo fiel a tu promesa de
guardar los ánimos templados y que no vale la pena perder la compostura. Pero
se me revuelve el estomago viendo como
se esta manejando, manipulando y vapuleando los derechos de los más humildes
como si fuesen parias idiotizados. Es hora de recordar que el que
manda aquí sobre todo es el pueblo.
Lo dicho disfrutad de la vida y darle un corte de mangas a
los autócratas y déspotas.
Keep on Rockin’

