
“And we repair, repair, repair, shhh, repair, shhh, we repair
To Honey Street, to Honey Street.”
Ha costado lo suyo, pero por fin me he vuelto a poner con Van Morrison. He conseguido una copia en vinilo de este grandioso disco. Por lo que me ha despertado el gusanillo otra vez.
“Hymns to the Silence” , vigésimo primer disco de nuestro amigo Van Morrison , publicado en 199, fue su primer disco doble. Un trabajo laborioso y atiborrado de grandisimas canciones y con una aura especial, una obra que curiosamente siempre ha estado presente en momentos difíciles de mi vida.
Como la mayoría de las veces en su discografia, la temática del disco discurre entre la nostalgia de su tierra y sobre todo de Belfast y los tiempos pasados y, sobre su descontento con la manipuladora industria discográfica.

22 temas, dos junto a los Chieftains, otro co-escrito con Mr Rebennack, mas conocido como Dr John! Y la versión del tema Don Gibson, “I Can’t Stop Loving You” que fue un éxito masivo en la voz del inconmensurable, Ray Charles.
“Hymns to the Silence” es seguramente mi disco favorito de Van y junto a Astral Weeks, Moondance y Tupelo Honey es uno de sus trabajos mas redondos. Uno de los trabajos donde Morrison nos ofrece extraordinarios himnos, típicos de su cosecha, poderosa lírica, éxtasis espiritual y sabores campestres.

Una obra donde la belleza melódica, y los diferentes estilos musicales se entremezclan con esa magia única que posee el León de Belfast.
El disco se inicia de manera tranquila y pausada con “Profesional Jealousy”, Van nos habla sobre los celos. Unos celos que el ha conocido muy bien y que llevan a un hombre a ser un resentido. El tema es un untuoso medio tiempo, elegante como tiene el secreto Morrison. Le sigue la magnifica “I'm Not Feeling It Anymore” otro medio tiempo digno de los grandes temas del Irlandes, le acompaña su viejo amigo Georgie Fame al órgano. Es una visión irónica de la vida sazonado con un ritmo muy espontáneo y sencillo.
“Ordinary Life” es un blues de bar, dinámico donde Van se acompaña de su armónica, y Neil Drinkwater le acompaña fabulosamente al piano, sigue Fame al órgano arropando con calidez los temas. “Some Place of Mind” y “So Complicated” cierran la primera cara. El primero contiene unos magníficos coros por parte de Carol Kenyon y Katie Kissoon. Es un tema de suave soul, con pinceladas de jazz otorgadas por el saxo de Steve Gregory, señores este hombre es el saxofonista de "Honky Tonk Woman" de los Stones.

En “So Complicated” el tono ha cambiado, es un corte mas swing, con mas vientos y el magnifico y cálido Hammond de Georgie Fame. Asimismo ademas de Steve Gregory, Van recurre a la bellísima Candy Dulfer para el solo de saxo alto. El buen gusto de este hombre tanto para la música ,como con las mujeres es indudable.
La cara 2 empieza con la versión del tema de Don Gibson, “I Can’t Stop Loving You”, si bien la versión no aporta nada nuevo al tema, salvo el toque irlandés debido a la presencia de los siempre magníficos The Chieftains, sirve de perfecta introducción para “Why Must I Always Explain”, uno de los momentos álgidos de este trabajo. Un tema con una profundidad y un sentimiento nostálgico precioso, interpretado con un esplendido jubilo.
“Village Idiot” es una hermosa balada 100% Morrrison, perfecto equilibrio entre lo romántico y lo onírico. “See Me Through Part II (Just a Closer Walk With Thee)” es puro gospel, no podía faltar algún guiño a dios, como buen Irlandes, magníficos coros y de nuevo un fluido órgano Hammond de Georgie.
“Take Me Back” es otro gran momento, donde Van nos deleita con ese poderío vocal que posee. Un largo y sinuoso tema , perfecto para cerrar el primer disco. Un corte de conmovedor y de intensa declaración que evidencia la clase de este hombre. Van juega, pelea, se desconsuela, demanda y exige de una manera sobrecogedora. Dave Early con su bateria, mantiene un suntuoso, suave y delicado ritmo, sobre el que el maestro perfila y colorea su desconsuelo.
Dios vuelve a ser el protagonista en “By His Grace” que abre el segundo capitulo de “Hymns to the Silence”, simple y efectivo corte, sin mas. “All Saints Day” retoma los ritmos swings de aromas smooth jazz tan afines a Van the Man, fino, y suave trabajo de Fame, una vez mas.
Llegamos al corte que da titulo al disco; “Hymns to the Silence” y Morrison vuelve a llevar un tema suyo a nuevas alturas impresionantes. Una melodía aterciopelada e hipnótica, esa voz poderosa, espiritual, entre temerosa y invocadora que se apodera lentamente de tus sentidos. Drinkwater acaricia su piano, concibiendo las notas justas para edificar una deleitosa y casi imperceptible melodía.
“On Hyndford Street” sigue con esa profundidad, aun mas sombría y borrosa. Van recuerda, con nostalgia, el pecho encogido el tiempo pasado. Cuando miras atrás y te das cuenta que lo vivido hasta entonces mucho mas largo de lo que probablemente te queda por vivir. “Be Thou My Vision” sigue con el corazón en un puño, pero esta vez con aires celtas, con el viento del mar que se engarza en el cabello. The Chieftains vuelven acompañar a Morrison, cerrando quizás la mejor parte de esta obra.
Con “Carrying A Torch”, su musa no le ha abandonado, Van sigue invitando a sentarse y relajarse para disfrutar de una paz que quiere compartir. “Green Mansions” sigue la tónica que fluye suave con un dulce balanceo de melodías cálidas y sosegadas. “Pagan Streams” es otra preciosidad de tema , donde Van expone, revela y recuerda de quebradiza forma, el tiempo pasado.
Nos acercamos al final de viaje con “Quality Street”,”It Must Be You” y “I Need Your Kind of Loving”. Baladas de dolorido amor, recuerdos imperecederos y alabanza al todo poderoso sin caer en la beatitud .